sábado, 28 de febrero de 2015

Malviviendo

                                                                   
A finales de enero cambié de trabajo. Ahora estoy en uno al aire libre, rodeado de naturaleza y de pijos dándole a una pelotita. Mayormente mis labores requieren mucho esfuerzo físico y, aunque trabaje solamente por las mañanas, termino el día muy cansado.

A veces replanto césped, otras hago hormigón, también vacío sacos de mil kilos de grava…. Vamos, cosas a las que no estaba acostumbrado, y algunos días tengo dolores de brazos, rampas, y latigazos varios.

Me quemo en el sentido literal de la palabra ya que el sol pega fuerte aún en invierno. Tengo las manos cortadas, o resecas, o como quiera que se llame. Acabo de darme cuenta que parezco un abuelo quejándome pero voy a seguir.

Estoy cursando una carrera y compatibilizar trabajo y estudio es duro, al menos para mí. Hay días que no me da tiempo ni a comer…

Digo todo esto porque este mes me ha llegado el ingreso de la nómina, y he llegado a una conclusión; voy a esforzarme más en la carrera, para intentar tener mejores condiciones laborales y un suelo más digno.


El cansancio no está pagao, ahora bien, se me está quedando un tipazo....

lunes, 16 de febrero de 2015

Escrituras

La primera

La primera noche que pasé junto a ella fue como si no hubiera vivido con anterioridad. Recuerdo aquél olor a salitre enfundándose en las sábanas. Aquellos rostros cargados de adolescencia, la risa desvencijada de quién tiene preocupaciones mundanas y una madrugada por delante.

Fue la primera vez que dormía con una chica, bueno quizás con una que no fuera familia, ya me entendéis.
Era verano, y, pese al calor y mis 15 años cargados de entusiasmo y vigorosidad, ahí estaba yo, temblando, junto a ella, besando esos labios salados, jóvenes, y acariciando un cuerpo a medio hacer.

Nos quisimos hasta el extremo, con la inocencia de unos niños perdidos, que se encontraban al fin, después de tanto.  Recuerdo su espalda, suave, como se erizaba mientras las yemas de mis dedos dibujaban corazones sobre sus surcos.

Ella, con su sonrisa, me susurraba felicidad, magia, y me hechizaba cuando sus ojos miraban dentro de mi ser.

Desabrochamos nuestros cuerpos y exploramos las sensaciones del amor más puro e infinito, lástima que nos diéramos cuenta tarde.

Fue esa noche, la primera noche.


domingo, 15 de febrero de 2015

Canciones, canciones.... canciones pa disimular....

Hay canciones que enamoran, canciones que desenamoran, para llorar....

Y luego hay algunas desgarradoras, cantadas con el alma, que parece que sean historias vividas en primera mano. Como, por ejemplo, la que llevo escuchando toda la tarde-noche de hoy...

Quizás no sea la más apropiada tras un fin de semana de enamorados, pero es sencillamente perfecta.

¿Por qué has tardado tanto tiempo en enseñármela?

"Y no importa que juez, sentencie cada vez, el fallo se cumplió, nadie se quejó...."


Reabrimos el tema, a ver si le damos vidilla......