sábado, 28 de febrero de 2015

Malviviendo

                                                                   
A finales de enero cambié de trabajo. Ahora estoy en uno al aire libre, rodeado de naturaleza y de pijos dándole a una pelotita. Mayormente mis labores requieren mucho esfuerzo físico y, aunque trabaje solamente por las mañanas, termino el día muy cansado.

A veces replanto césped, otras hago hormigón, también vacío sacos de mil kilos de grava…. Vamos, cosas a las que no estaba acostumbrado, y algunos días tengo dolores de brazos, rampas, y latigazos varios.

Me quemo en el sentido literal de la palabra ya que el sol pega fuerte aún en invierno. Tengo las manos cortadas, o resecas, o como quiera que se llame. Acabo de darme cuenta que parezco un abuelo quejándome pero voy a seguir.

Estoy cursando una carrera y compatibilizar trabajo y estudio es duro, al menos para mí. Hay días que no me da tiempo ni a comer…

Digo todo esto porque este mes me ha llegado el ingreso de la nómina, y he llegado a una conclusión; voy a esforzarme más en la carrera, para intentar tener mejores condiciones laborales y un suelo más digno.


El cansancio no está pagao, ahora bien, se me está quedando un tipazo....

No hay comentarios:

Publicar un comentario