A finales de enero cambié de trabajo. Ahora estoy en uno al
aire libre, rodeado de naturaleza y de pijos dándole a una pelotita. Mayormente
mis labores requieren mucho esfuerzo físico y, aunque trabaje solamente por las
mañanas, termino el día muy cansado.
A veces replanto césped, otras hago hormigón, también vacío
sacos de mil kilos de grava…. Vamos, cosas a las que no estaba acostumbrado, y
algunos días tengo dolores de brazos, rampas, y latigazos varios.
Me quemo en el sentido literal de la palabra ya que el sol
pega fuerte aún en invierno. Tengo las manos cortadas, o resecas, o como quiera
que se llame. Acabo de darme cuenta que parezco un abuelo quejándome pero voy a
seguir.
Estoy cursando una carrera y compatibilizar trabajo y
estudio es duro, al menos para mí. Hay días que no me da tiempo ni a comer…
Digo todo esto porque este mes me ha llegado el ingreso de
la nómina, y he llegado a una conclusión; voy a esforzarme más en la carrera,
para intentar tener mejores condiciones laborales y un suelo más digno.
El cansancio no está pagao, ahora bien, se me está quedando un tipazo....
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